Esculpiendo la electrónica y el sonido

Peter Vogel viene realizando desde 1969 esquisitas esculturas usando combinaciones de generadores de sonido, amplificadores, parlantes y fotocélulas. Formando estructuras a la vez que fascinates y delicadas, funcionales. Instrumentos electrónicos sonoros, en donde los propios componentes que lo conforman son a su vez su esqueleto y piel.
Sus instalaciones sonoras se pueden "tocar" como si fuera una
orquesta. El espectador puede activar las células fotoeléctricas y el
instrumento elegido comienza a tocar; mediante la estimulación repetida
de las células se puede cambiar la estructura del sonido y producir variaciones
musicales. Este proceso lo controlan circuitos
electrónicos sobre los que pueden actuar las fotocélulas. Con sus instalaciónes se pueden realizar conciertos y los
espectadores pueden tocar instrumentos y componer o improvisar música
durante el tiempo de la exposición.
(1937,
Freiburg, Alemania). Estudios de Física entre 1957 y 1964. Desde 1955,
estudia el problema del tiempo y el movimiento en Pintura, trabaja con
grupos de danza y coreógrafos (1965-1967), en investigación industrial
y del cerebro (1965-1975) y compone música electrónica (1966-1970). Construye
sus primeras esculturas interactivas en 1969, que presenta por primera
vez en su ciudad natal en 1971. Desde entonces, su obra ha estado presente
en Donaueschingen, Nueva York, Japón, Bienal de Música de Zagreb (1977)
o el Centre Georges Pompidou de París (1986). En 1997 realizó una exposición
retrospectiva de su trabajo en diferentes museos de Alemania. Vive en
Freiburg.
OBJETOS
CIBERNÉTICOS. ESCULTURAS INTERACTIVAS DE LUZ Y SONIDO. INSTALACIONES
SONORAS. Mi trabajo se puede caracterizar por su interactividad. Con
su gesto o movimiento el observador puede hacer activarse las células
fotoeléctricas y el objeto entonces reacciona dentro de sus posibilidades,
que son sonido, luz y movimiento. Se trata de un proceso de comunicación
muy primitivo, pero refleja el proceso de percepción que tiene lugar de
una forma más abstracta cuando miramos cualquier obra de arte.
El
comportamiento interactivo de estos objetos es bastante parecido al del
sistema nervioso. Hay un estímulo que viene del mundo exterior, una célula
que recibe el estímulo y lo transforma en señal eléctrica, redes que conectan
las señales externas con los estados internos y mecanismos que transforman
estas señales computerizadas en expresiones que pueden ser percibidas
por el mundo exterior.
La
acción y la reacción (interacción) siempre llevan su tiempo. La estética
de mi trabajo se fundamenta siempre en estructuras temporales. Estas estructuras
pueden percibirse claramente con el oído (el ojo es sensible para analizar
estructuras espaciales), por lo que mis obras producen sonidos. Así puedo
llevar a cabo una especie de investigación estética sobre la percepción
acústica y sobre los procesos interactivos. El espectador percibe el tiempo
y el espacio. Las fotocélulas de la escultura, los sonidos y el espectador
definen coordinadas espaciales que se ven continuamente modificadas por
este último. Éste es un aspecto de la escultura que va más allá de la
apariencia visual del trabajo.
  
  
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