| Entrevista a Eduardo Kac |
"En realidad todos somos transgénicos"
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Ensayo sobre el Entendimiento Humano |
EK: "El octavo día" consiste en una semiesfera en la que podemos encontrar una ecología transgénica formada por ratones, plantas y peces. Todos han sido modificados con el gen de la medusa y al igual que Alba producen un brillo verde cuando son expuestas a la luz azul. Pero, además, he introducido en la semiesfera un "biobot".
Desde el 97 vengo creando máquinas que son el opuesto del cyborg; es decir, en vez de integrar la tecnología en un ser vivo, se trata de un robot en el que he integrado un grupo de amebas. El bio-robot se mueve en el espacio de acuerdo con la actividad de estos organismos, pero también podremos dirigir un poco su dirección desde una página web.
Ni las amebas ni nosotros tendremos control total sobre el dispositivo, con lo que el robot se convierte en un lugar de interacción entre organismos y participantes. Además, el biobot incorpora una cámara a través de la que tendremos una perspectiva en primera persona del ecosistema transgénico. Los animales transgénicos han sido creados por un equipo de 18 científicos de la universidad de Arizona.
"Lo que separa el arte de otras manifestaciones culturales, es que una obra de arte no se puede repetir, no hay posibilidad de hacer una hipótesis de ella. La vida creada en el contexto del arte transgénico es una singularidad en muchos sentidos.
"Por una parte, la vida es única, tiene su propia lógica y universo, pero cuando nace en el contexto del arte tiene una conexión inexplicable con la obra, y como no habrá obra igual, probablemente no habrá otra vida", destaca.
En realidad, nosotros somos transgénicos, es un proceso natural: la transgenia está ahí, sin que nunca el hombre haya intervenido. Hay bacterias que comunican material genético desde su vientre, de su cuerpo a una planta, los genes salen a través de una membrana Y nosotros somos eso. Las investigaciones del genoma humano revelaron que tenemos genes que vienen de bacterias y de virus. Entonces, ¿cómo les llamamos a esos seres que tienen genes de seres que no son de su propia especie?
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"Genesis" (1998/99) es una obra transgénica que indaga en la intrincada relación entre biología, sistemas de creencias, tecnología de la información, interacción dialógica, ética e Internet. Luego de crear un modelo de bacteria en una computadora se proyecta y amplifica la formación bacteriana en una pantalla con forma esférica. A la izquierda, una sucesión de letras que simula el código del ADN. |
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Medusa (Aequorea Victoria) GFP K-9. Contiene una proteína verde fluorescente (GFP) extraída de las medusas, con el fin de que brille en la oscuridad cuando está expuesta a "una luz azul con un nivel de excitación máximo de 488 nanómetros" |
Todos los artistas han sido unos experimentadores. No sabemos cómo pasó, pero en un momento a alguien se le ocurrió que con la mezcla de tierra y tinturas aparecería un pigmento para aplicarlo sobre la pared y hacer sobre ésta una forma; todo eso es una tecnología, algo que no existía. Es un cambio de la naturaleza que nos permitió hacer lo que llamamos cultura.Desde ese momento no se ha detenido la invención de medios para producir formas sensibles para incluirlas en el mundo de la cultura. Los murales, los frescos, la fotografía, son ejemplos de estas tecnologías.
En los 80, a los 24 años, ya estaba pensando en cómo sería el arte del siglo XXI y aquí estamos. Hemos pasado de la desmaterialización del arte, que viene de los 60, al umbral de la verdadera creación inmaterial. Nan Jum Paik (artista muerto en 2006) transformó el videotape en un medio de creación y ya es arte. Lo mío también.
surrealism ), y el 'pop art' fue convertido muy pronto en camisetas y merchandising.
Es inevitable que la publicidad, el mercado, los medios asimilen con rapidez el discurso del arte de vanguardia. Los dibujos animados parodiaban la estética del surrealismo (a Max Fleischer le gustaba mucho el
Pero todo esto no altera el propósito de mi trabajo. En cualquier caso, yo no podría haberlo hecho porque mis proyectos no pretenden ser útiles; son intervenciones simbólicas.
-Mis pasiones son el arte, la poesía. La técnica simplemente me sirve para resolver problemas expresivos. Esto fue así desde que comencé a trabajar, en los años 80. En aquel momento, la gente estaba muy cómoda hablando del arte posmoderno, los pastiches, el reciclado. Pero yo sabía que el arte del futuro -el que algunos ya estábamos haciendo- era algo totalmente diferente: un arte inmaterial, en red, basado en la información y la comunicación.
Su formación académica pasó más por la lingüística, la comunicación y la filosofía que por las artes plásticas. Kac pertenece, además, a la generación que creció arrullada por el zumbido familiar de la TV, y hace buena gala de eso: una versatilidad que, sin duda, ha sido un factor clave en su diálogo con tecnobiólogos, genetistas y expertos en electrónica.
P orque su trabajo, además, es de hecho un modelo de responsabilidad, de reflexión, de imaginación y ética. Porque, al final, ética está dentro de la palabra estética.
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Move 36 . La instalación incluye una planta, especialmente creada para el proyecto mediante el uso del código de cómputo ASCII para producir un gene "cartesiano" a partir del principio ontológico "Pienso, luego existo" |
¿Cómo es la ética de un artista transgénico?
Mi arte no está al servicio de ninguna causa, pero lo cierto es que mi trabajo puede ayudar a generar una nueva visión del mundo. En el caso de la coneja verde no es solamente una obra sobre la que se puede pensar, también con la que se puede pensar. Mi formación es la literatura, la filosofía, mi interés personal es poético y filosófico. La coneja nació en el contexto de que ella era la obra y le reconocí como un ser con vida propia, que no está reducida a la obra; ahí radica su fuerza porque nace una relación dialógica entre la obra viva y el humano.
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Move 36. La planta enraiza en el cuadro donde la computadora derrotó al humano, es decir, donde fue hecha la “movida 36” (Gary Kasparov vs Deep Blue, 1997). |
-Trabajar con la vida es muy difícil. La materia viva tiene lógica propia. La naturaleza no hizo una coneja verde, pero la permite. Alba pone en evidencia lo que tenemos en común: el código genético. No busco negar la existencia del ser humano, sino cuestionar su supuesta posición privilegiada en el mundo. Nosotros nos adaptamos al mundo por medio de nuestras habilidades. Pero también lo hacen el león, el mono, la bacteria. Es más una visión relativa que negativa.
Yo pregunto: cuando creo una bacteria, ¿qué estoy haciendo? Estoy multiplicando la existencia de bacterias en el planeta. Soy un agente al servicio de la bacteria, que tiene su vida propia. Cuando las creo, no tengo control sobre ellas. Es como tener un hijo: tomas una decisión, tener un hijo. Una decisión racional. Y empieza el proceso para tenerlo.
Kac advierte que "las preocupaciones éticas,
de capital importancia en cualquier obra artística, se hacen
todavía más cruciales que nunca en el contexto del arte
biológico, donde un ser vivo real es la propia obra de arte".
Y agrega que "no hay arte transgénico sin un compromiso
firme y la aceptación de responsabilidad por la nueva forma de
vida así creada".
El arte está
siempre cambiando. En el 97 propuse el término de bioarte. Es
un principio amplio de manipulación de la vida, que implica
trabajar con el proceso vital, con lo que ocurre cuando la vida se
desarrolla. Luego, en el 98, escribí "El arte
transgénico", un texto donde propuse un desarrollo más
particular: no solamente esta idea de manipulación de los
principios activos de la vida, como la evolución, sino también
la creación y el cambio a nivel genético-molecular.
En el 94 hice Ensayo sobre el entendimiento humano,
concebida para un pájaro y una planta, una obra pensada para
el universo fenomenológico de dos seres no humanos. El arte
siempre fue desarrollado por humanos y para humanos. Pero eso no
quiere decir que no podamos encontrar principios estéticos en
la naturaleza.
No se puede pensar la ciencia hoy, en el siglo
XXI, sin la imagen, la perspectiva, las coordenadas del espacio, sin
toda una gama de recursos que vienen del arte. Los científicos
se apropian de las herramientas del arte, pero nadie les pregunta por
qué lo hacen. ¿Por qué se pregunta al artista
sobre la ciencia y no al científico sobre arte? Los artistas
ya estaban en las cavernas, haciendo imágenes, mucho antes que
los científicos. Entonces no había ciencia, era más
magia que ciencia. Era arte que, al fin y al cabo, es una especie de
magia.
Yo no trabajo con la ciencia; lo que hago es sólo arte, aunque utilizo medios contemporáneos de creación.
Los artistas continúan creando cosas que antes no habían sido hechas. Por ejemplo, el trabajo de Orlan con la cirugía plástica o la prótesis activa de Stellarc no se habían hecho antes. De la misma manera, el proceso de creación de seres vivos específicamente para un contexto de arte que hago yo, o la telepresencia, tal como la desarrollé en los años 80 y 90, es decir, la unión de la telecomunicación con la robótica, eso no se había hecho.
La introducción de la tecnología televirtual en la sociedad en general está reordenando nuestro campo de acción e interacción en todas las esferas públicas. Actualmente, como en el pasado, las nuevas tecnologías de la información redefinen la experiencia humana.
Ocurrió con la imprenta mecánica, la fotografía, la telegrafía, el teléfono, el fonógrafo, el cine, la radio, la televisión, el ordenador personal y con Internet. Nuevas tecnologías de la información generan nuevas situaciones y también nuevas formas de entender entornos ya familiares. Tienen el poder de modificar el ámbito social mediante la introducción de nuevas formas de intercambio y negociación de significado.
Hoy, nuestros sistemas de intercambio simbólico están empezando a incorporar nuevos elementos multimedia, introducidos por la fusión entre las telecomunicaciones, la computación a tiempo real y las redes a escala mundial. Está claro que las llamadas de teléfono y los mensajes de correo electrónico nunca serán lo mismo cuando el video de movimiento completo (30 imágenes por segundo) conquiste las líneas digitales de banda ancha.
Las conversaciones pasarán a ser multimedia, y las experiencias de telepresencia (incorporando feedback táctil, por ejemplo) se convertirán en algo cotidiano. La tecnología seguirá viajando hacia el cuerpo, reconfigurándolo, expandiéndolo y transportándolo a lugares remotos.
A finales del siglo XX, las nuevas formas artísticas usan la tecnología para sugerir un nuevo concepto del potencial humano, que expande más allá de las barreras espacio-temporales el alcance de la presencia humana en tiempo real.
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Rara Avis (1996) enlazaba la galleria a Internet con conferencias interactivas y conferences via CU-SeeMe , red y MBone |
A través de presentaciones, sistemas e instalaciones efímeras, este nuevo arte opera en los ámbitos del paisaje mediático y la vida en la red, de las interfaces entre el cuerpo humano y los ordenadores, y de otros dispositivos electrónicos. La presencia dominante del objeto en las artes visuales deja espacio para la experiencia inmaterial de la telepresencia.
Si hace unas décadas hablábamos del proceso de desmaterialización del objeto artístico, ha llegado el momento de reconocer que el arte inmaterial ya se está practicando en el presente.
Los artistas que trabajan actualmente con las herramientas de su tiempo combinan tecnologías de lo visible y lo invisible, configurando entornos sintéticos y telepresenciales en los que las fronteras físicas desaparecen, en parte, en favor de la navegación virtual a distancia.
Está emergiendo una nueva estética como resultado de la sinergia de nuevos elementos no formales, como la coexistencia en espacios reales y virtuales, la navegación telerrobótica, la sincronía de acciones, el control remoto a tiempo real, el control compartido de telerrobots y la colaboración a través de las redes.